Un banco, compuesto por dos tablas, y siete fierros que lo sostienen armado. Enterrado al suelo, para que ningún viento fuerte lo derribe. Pero, ¿Alguna vez se detuvieron a pensar en las historias que éste nos podría contar?. Desde historias de amor, comienzos, problemas y soluciones de éstos, el fin de aquellas historias, nacimientos. Nunca lo sabemos, también nos podría contar historias de amistad, de reencuentros, de arreglos, de peleas, despedidas. O historias familiares, el crecimiento de niños en éste banco situado vaya uno a saber en que plaza, donde los niños juegan, o los padres se sientan a contar historias.También nos podría contar vidas, de gente sin hogar, de jóvenes que se escaparon de su casa y pasaron noches en él, nos podría contar historias de abuelos, que se sientan allí a matar el tiempo y leer.
Incontables son las historias que nos podría contar cosas tan simple como un banco, o un árbol, o un lago, una plaza, pequeños lugares, pequeños detalles.
Qué linda es la vida cuando uno se detiene de su rutina aburrida a ver esas pequeñas cosas, tan insignificantes para la gran mayoría y TAN significativas para muchos otros.
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