lunes, 9 de mayo de 2011

¿Mi corazón? Ahí sigue, con una patita quebrada y un ojo morado. Esperando que pase la noche y volvamos a repetir el ciclo, un poco de charla, mates, tele basura, así por aproximadamente una semana (dice el doctor) hasta que las ojeras y el pelo sucio me permitan volver a salir a la calle. Mientras tanto canalizo mis instintos histéricos escribiendo a lo loco. Lo único que tiene de bueno un corazón roto es que le gusta hablar. Nadie en su sano juicio tiene ganas de refregarle a media internet lo bien que le va en la vida. Pero todos con el corazón roto corremos a contarle a vaya a saber quién que en alguna parte del mundo alguien también hace pucheritos cuando mira un capítulo viejo de Glee.

¿Cómo curás un corazón roto? ¿Le gritás hasta que haga la suya? ¿Lo obligás a sentirse bien? ¿Le traes un chongo para que se divierta o lo llenás de calorías? Si alguien tiene la respuesta que me la diga, esta mujer histérica (y los muchachos del delivery) se los van a agradecer.

(from: mi vida con histeria)

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