domingo, 12 de diciembre de 2010

Un maestro en el arte de vivir no hace aguda distinción entre su trabajo y su juego, su labor y su placer, su mente y su cuerpo, su educación y su entretenimiento. Difícilmente sabe cuál es cuál. Simplemente persigue su visión de exelencia en lo que sea que haga y deja que los demás determinen si está trabajando o jugando. Para él mismo, siempre parece estar haciendo ambos.

François René Auguste Chateaubriand (1768-1848)

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