Esto del amor-odio me tiene bastante mal, la verdad. Aunque lo único que no cabia (y tampoco creo que lo haga) es el maldito echo de que extraño tu calor, tu sonrisa y tu mirada (hasta en los ratos que intento odiarte) Maldito amor! ¿Por qué no te tomás unas vacciones?
(Y encima tengo que soportar tu perfume toda la mañana, ese que me gusta a mi porque mis compañeras lo tienen)
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