sábado, 20 de noviembre de 2010

El tiempo.

Tu recuerdo golpea mi puerta cada día, y cada día hace que te extraé más y más.
Tu ausencia se hace notar, sobre todo tú aroma en mi almohada o esos besos escurridisos que por las noches se nos escapaban. Tus buenos días y tus brazos que tomaban mi cintura durante esas largas noches. Esos pelos que parecían no conocer un peine y tus ojos que pedían a gritos continuar cerrados, descansando.
Pero lo que más extraño, es tu sonrisa, esa sonrisa que tenías cuando amanecías y me veías.
Lo más triste de esto, es que se que jamás voy a encontrar una mujer que se compare con vos. Estoy segura de lo que siento, lo reafirmo cada día, pero también estoy segura de que éste, no es nuestro momento, que sólo vamos a hacernos daño y que para cumplir todos nuestros sueños y planes a futuro solo necesitamos una simple cosa, la misma que siempre nos hizo falta para reafirmar nuestro amor. Tiempo.
Un tiempo que ni vos, ni yo queremos esperar, un tiempo que sabemos va a lastimarnos, un tiempo horrible, pero necesario.
Sólo espero, no haberme equivocado esta vez, aunque esperar es inútil, ya que sé que vos sos esa persona la cual yo quiero amanencer por última vez y ver a mi lado. Sólo por eso, debo darle tiempo al tiempo.

No hay comentarios: