Todavía cuando un panadero decide frenar su ruta en mi, lo tomo, pido un deseo y con un soplo lo dejo continuar en su camino, todavía sonrío al ver las flores, todavía le pido consejos a mi mama. O que me vaya a buscar cuando puede, todavía sueño con llevarla de viaje, todavía creo que si se puede lograr la paz mundial y me gusta hacer juegos de niños, todavía miro a los dos lados al cruzar la calle y sonrío con los bebes. Todavía veo el chabo, repito el guión, y peor aun, me río de las mismas escenas. Todavía odio el colegio y la vida de la gente grande aunque al mismo tiempo sueño vivirla. Todavía deseo viajar y vivir sola, pero la única forma de detener mis pesadillas o dormir cuando no puedo conciliar el sueño es abrazada a mi mamá. Todavía le temo a la oscuridad aunque no hay nada mas lindo que tomar mates a la luz de una vela. Todavía sueño con mi cama de dos plazas aunque no existe cama mas cómoda que la de mamá. Todavía odio que me llame mama a cada rato cuando salgo pero no puedo dormir sin su beso de las buenas noches. Todavía podría seguir escribiendo las muchas formas en las que hago vivir a mi niño interior, pero la vida de gente grande me llama, llego tarde al trabajo y hay mucha gente en el colectivo
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