domingo, 30 de agosto de 2009

Amor.

Sentir. ¿Qué cosa tan única, no? Siempre sentimos, a cada momento; pero hay veces, personas y situaciones que nos hacen sentir de una manera única. Eso me pasa con VOS. Siento que mi corazón salta de felicidad, cuando mis ojos (llenos de brillo), distinguen tu figura. Siento un calor, muy inteso, en el centro del pecho. Y siento como todos mis órganos de la zona abdominal se retuercen formando un nudo (una unión entre dos o más lazos entrelazados), que en este caso son dos.
Mi respiración se transforma en suspiros, que al exhalar emanan amor en todas las direcciones. Y mientras todo este proceso interior se realiza, físicamente se me escapa una sonrisa tan grande como mi cara lo permite, la cuál está acompañada de una mirada, que se pierde en vos. Y luego de uno o dos minutos, apróximadamente, surge una acción dónde mis brazos rodean tu cintura y logran unir tu cuerpo con el mío, dónde siento que te protejo tanto, como vos a mi. Y dónde me siento la persona más fuerte del mundo, ya que nadie puede quitarme tanta felicidad.
Una fracción de segundo más tarde llega un beso, ESE beso, por el cuál tenía contadas hasta las milésimas de segundo que restaban para recibirlo. Ese beso que abre una puerta y me traslada a otro mundo, a otra realidad, al AMOR.

¿Qué palabra tan fuerte, no? Amor.

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